Atleti-Real Sociedad: la vida sigue igual

. 27/11/06

El sábado volví al Calderón para ver al Atleti. Cayeron en mis manos dos invitaciones y aunque previsiblemente era el peor partido de la temporada (contra el colista, amenazando lluvia y retransmitido por televisión), decidí asistir. Hacía años que no iba.
Poco que comentar. Los atléticos sabíamos de antemano que cuando otro equipo atraviesa una mala racha y llega al Calderón, nosotros le brindamos una terapia curativa gratuita. La Real, que no ha ganado todavía ni un solo partido de Liga, a punto estuvo de llevarse los 3 puntos de nuestro estadio. Y si no lo hizo fue porque tuvieron la mala suerte de encajar un autogol en una jugada tonta. Ni siquiera fuimos capaces de hacer un gol al colista jugando en casa.
Puedes ausentarte durante años de este estadio, pero cuando regresas compruebas que nada ha cambiado.



Despega como puedas

. 24/11/06

Ahora mismo debería estar sentado en una butaca del Teatre Musical de Barcelona estrenando un bonito traje negro y una estupenda corbata plateada, y presenciando in situ la gala de los Premios Ondas 2006, y sin embargo estoy en mi casa, con el pijama puesto, una copa de vino y escuchando el apacible disco de Madeleine Peyroux.
De hecho, este post tenía que haber sido distinto. Me apetecía contar desde mi punto de vista esta edición de los Ondas, premios a los que por primera vez me habían invitado (me hacía ilusión, después de 16 años trabajando en esa casa). Un post con un poco de música, glamour y un toque de petardeo. Sin embargo, la cosa se ha torcido. Y no sólo para mí, sino para un grupo bastante numeroso de invitados, entre ellos importantes artistas que iban a subir al escenario a recoger un premio, y que como yo, estarán ahora en sus casas con el pijama puesto y con la cabeza bastante descolocada.
Esta es la cronología de los hechos. No es una crítica ni un reproche ni una queja. En todo caso, es una fotografía de cómo sigue funcionando el sistema de transportes en este país. Pero no deja de ser una batallita de aeropuerto como otra cualquiera. Si lo cuento es porque, en el fondo, qué narices, ha sido divertido.
14:30h. Llego al aeropuerto de Barajas, hecho un pincel. Recojo mi tarjeta de embarque y me siento a picar algo ligero. Voy con tiempo: la hora de embarque es las 16:15. Luego tranquilamente me tomo un café.
15:45h. Me acerco a la puerta de embarque D60 y ya hay ambientillo. Acabo sentado en torno a una mesa donde están, entre otros, Miguel Ríos (premiado) y el productor Carlos Narea. Momentazo mítico porque ambos hicieron, entre otras cosas, el histórico Rock & Ríos. Fluyen las anécdotas. El legendario Miguel Ríos rememora su paseo triunfal por Estados Unidos y Canadá cuando sacó el “Himno a la alegría”. Una delicia escuchar al gran maestro evocando sus días de gloria.
16:15h. Hora de embarcar, sí, pero parece que hay demora. De momento nos mandan a otra puerta de embarque, la C46, a unos 10 minutos andando de donde estábamos. El grupo entero, todos los pasajeros del vuelo, todos invitados a la gala (todos de punta en blanco), se congrega de pie frente a la nueva puerta, pero el tiempo pasa y no hay signo de que nos llamen para embarcar. En un momento dado, anuncian que el vuelo se retrasa hasta las 18:00.
17:10h. Todavía permanecemos un rato más de pie frente a la puerta, hasta que, en un alarde de sensatez, propongo que nos sentemos en alguna cafetería a tomar algo, idea que es secundada por media docena de conocidos. Localizamos un bar y pedimos algo. Previendo que la tarde va a ser larga, me inclino por un pacharán.
17:45h. La cosa ya pasa de castaño a oscuro, y surge la incertidumbre. ¿Y si han llamado para embarcar y nosotros, aquí, no nos hemos enterado? Yo estoy tan ricamente con mi pacharán, pero me lo tengo que acabar de un trago porque algunos, presa de los nervios, quieren regresar. En ese instante llega más gente, directamente desde la puerta de embarque: allí no hay movimiento, nos informan. Pese a todo, nos dirigimos para allá y reanudamos la espera, de pie, frente a la puerta C46.
18:00h. Llevo ya tres horas y media en el aeropuerto. Lo tienen calculado, porque justo a la hora anunciada de la salida, por los altavoces informan de que por problemas “técnicos” el embarque no se efectuará hasta las 18:15 y la salida, no antes de las 18:30. Empezamos a ser conscientes de la gravedad de la situación. Vamos a una importante gala. Entre nosotros hay grandísimos artistas que acuden a recoger un premio. Y lo más inquietante: el inicio de la gala está anunciado a las 19:30. En una hora no nos da tiempo a despegar, aterrizar en Barcelona y cruzar la ciudad hasta llegar al Teatre Musical. Esto no puede estar pasando. Además, lo de los problemas “técnicos” da mala espina.
18:45h. Nos dicen que podemos subir al avión. Para entonces ya algunos, indignados, se han ido a sus casas. Hacemos cola. Para colmo, no podemos acceder directamente al aparato por un finger: hay que coger un autobús. Alguien, a punto de poner el pie en el bus, decide que se da la vuelta. Tras el paseo de rigor por las pistas, nos dejan al lado de un avión pintado con el logotipo de una compañía que no conocía pero que no olvidaré, cuyo extraño nombre acentúa la sensación de surrealismo: GirJet.
19:00h. Bien, hemos tenido que esperar cuatro horas y media pero ya estamos sentados, con el cinturón de seguridad abrochado. Además, me he cogido un buen sitio, en la salida de emergencia, y puedo estirar las piernas. El ambiente ya es de cachondeo absoluto. La tripulación nos sigue el rollo. Pero, ay, detectamos que un grupo de técnicos con chaleco verde fluorescente corre arriba y abajo por el pasillo. Ni siquiera se han cerrado las puertas todavía. Raro es.
19:20h. La persona que está sentada a mi lado dice, “Anda, mira, se ha apagado la luz de abróchense el cinturón”. No es casualidad. Cinco segundos después habla el comandante. Los inspectores técnicos no dan su visto bueno y, en esas condiciones, no podemos volar. Nos ruegan que bajemos del avión. Todo parece indicar que se ha acabado la historia, pero tampoco estamos completamente seguros.
19:30h. Después de otro tour por las pistas a bordo del mismo incómodo autobús, nos depositan en una sala de llegadas. Nadie nos dice nada. Aun así, tenemos el aguante de permanecer allí como unos 10 minutos más, esperando no se sabe qué, hasta que la gente empieza a desfilar hacia la salida. Oigo que algunos buscan otro vuelo en otra terminal. Absurdo: en todo caso llegarían para cenar después de la gala y coger otro avión de vuelta. Miguel Ríos y Carlos Narea se despiden con elegancia. Fin.
19:40h. Epílogo: me subo a un taxi, y el taxista, con cara de cenutrio, tuerce el gesto cuando comprueba que no llevo equipaje. Pero cuando le digo el destino (30 euros la carrera) se le ilumina el rostro (ese otro gremio). Llego a casa aturdido. Sin quitarme el traje llamo a gente para desahogarme. Mi querida gatita Kora quiere treparme por el hombro y casi me engancha la chaqueta que he estrenado para pasar toda una tarde en un aeropuerto. Me pongo cómodo, me sirvo una copita de vino y elijo un disco que me ayude a digerir la situación.

Historias del gremio (III)

. 23/11/06

En la primera edición de "Historias del gremio" comentaba cómo, sorprendentemente, la difícil situación que atraviesan las discográficas no ha hecho que anden detrás de los medios "suplicando" páginas de revistas y minutos en televisión, sino que en muchas ocasiones sucede todo lo contrario. La desesperación ha derivado en la estupidez y la desfachatez más absolutas.
El popular dúo de pseudo rock and roll español, apóstoles del colegueo y el buenrollismo, tiene problemas para comentar en una entrevista las preguntas que el periodista les plantea acerca de algunas noticias musicales del año (por estas fechas toca hacer balance informativo). Al menos eso dice su mánager, aunque cuando el periodista les propone el juego, ellos aceptan. Curiosamente ese mismo medio les ha tratado siempre como reyes, como a artistas importantes, a pesar de que su nivel de ventas (y de credibilidad) es embarazosamente discreto. Su mánager protesta ante tal invasión de su intimidad (¡dios, les han preguntado por el fenómeno MySpace! ¡sacrilegio!), y telefonea a la promocionera de turno (nunca un nombre tan feo hizo honor a lo que representa), que no está presente en la escena. Ésta, a su vez, echa la bronca al periodista por teléfono, indignada por el hecho de que nadie le hubiera avisado de que se le iban a hacer estas preguntas, a todas luces capciosas y malintencionadas.

Pero es que esta misma promocionera había protagonizado el mismo numerito apenas una semana antes, cuando otro periodista del mismo medio planteó otra tanda de preguntas sobre noticias musicales del año (tres preguntas, no más) a otra buenrollista, hippy-flamenca-chill out. Según me cuenta el periodista, la cantante respondió a las tres preguntas de buena gana; según la versión de la promocionera, la cantante se quejó al término de la entrevista. Afortunadamente, me creo la versión del periodista, lo que deja en mucho mejor lugar a la cantante y en una pésima posición a estas publicistas que se erigen en defensoras y protectoras de la integridad de sus artistas.

Un Lennon de andar por casa

. 20/11/06

Acabo de terminar el libro John, de Cynthia Lennon, publicado el año pasado en Inglaterra y presentado en España hace poco más de un mes dentro de la siempre jugosa colección Ma Non Troppo de la editorial Robin Book.
Quien espere encontrar una meticulosa biografía del ex Beatle, se llevará una notable decepción. John no es un exhaustivo itinerario por la obra de Lennon aderezado con toneladas de datos y fechas, sino más bien la biografía de una pareja: la formada por el músico y su primera esposa (y autora del libro). Cynthia Powell arroja luz sobre el Lennon menos conocido: el Lennon de puertas para adentro, el Lennon novio, marido y padre. El texto es una historia de amor con final infeliz, que indaga deliciosamente en cómo digiere el joven Lennon el paso del anonimato al estrellato, cómo resuelve sus conflictos afectivos y cómo da la espalda a los problemas con una facilidad pasmosa. Cynthia escribe con una prosa simple y cálida, evocando momentos clave como los conciertos en The Cavern, los viajes a Hamburgo o la propia historia de Brian Epstein, pero no rehuye los episodios más oscuros, como cuando John le pegó al principio de su relación o su relación recreativa con las drogas (en especial, el LSD).
La autora se esfuerza en dejar claro que hay un Lennon antes de Yoko Ono y un Lennon después de Yoko Ono. Para Cynthia, la artista japonesa es un personaje siniestro, que arranca al músico de sus raíces (de su familia y de los otros Beatles) y lo manipula hasta convertirlo en un hombre demacrado, excéntrico y, paradójicamente, comprometido socialmente hasta límites, según su primera esposa, ridículos. Como pregunta un pequeño Julian, aparentemente desatendido por John, a su madre en una de las frases más impactantes del libro: "Papá siempre está diciendo al mundo que se quieran unos a otros, pero ¿por qué no es capaz de amarme a mí?"
La ultimísimas líneas del libro resumen perfectamente el tono: "Si hubiera sabido, cuando era joven, lo que acarrearía enamorarme de John Lennon", reflexiona Cynthia, "me habría dado media vuelta y me habría alejado".

El vino es bueno para la salud... también de las vacas

. 16/11/06

Leído en la web de El Mundo:
"Una empresa de cría bovina australiana ha decidido acompañar el pienso de su ganados con una buena rociada de vino tinto, con el fin de mejorar la calidad de la carne, siguiendo los consejos de un chef japonés. El chef Akio Yamamoto le sugirió al ganadero John McLeod que echase vino tinto al pienso de su ganado, imitando a los productores japoneses del célebre buey 'wagyu' (o de Kobe), al que se alimenta con cerveza y se cuida con música y con masajes.
"La dosis es de un litro de tinto (Hayshed Hill's Pitchfork, un 'afrutado' ensamblaje syrah-cabernet sauvignon-merlot de Alexander Bridge) todos los días durante un mes, según indicó al 'Sydney Morning Herald' el propio McLeod, ganadero de la zona vitivinícola de Margaret River, en el suroeste de Australia. Según éste, esa cantidad no es suficiente para emborrachar a los bovinos, pero sí para estimular su apetito y desestresarlos."
... Sólo de pensar cómo debe de estar el solomillo al syrah-sauvignon-merlot, se me hace la boca agua.

El rap sí vende

. 13/11/06

Ha sido por una escasa diferencia, la cifra despachada es discreta (7.093 copias, concretamente) y no hay duda de que la semana que viene serán destronados por Alejandro Sanz... pero Violadores del Verso son esta semana nº1 de ventas en este país (desbancando además a Bisbal y superando a la "encantadora" Malú).
Todo un hito que refleja una realidad ya incuestionable. ¡Enhorabuena!

Algunas canciones sobre el vino

.

Ahí van algunas canciones sobre el néctar de Baco.
La gran mayoría están sacadas de una lista que encontré en Internet (obviamente suelo matar el tiempo con cosas más edificantes), y yo simplemente la he completado con algunos títulos que no figuraban y varios temas de artistas españoles.
Un rápido análisis detecta que prácticamente todos los grandes artistas han sucumbido a la tentación de grabar una canción sobre el vino, desde los Rolling Stones, Woody Guthrie, Paul Anka y Jerry Lee Lewis a los Who, The Band o Elton John. Hay temas sobre el vino en el heavy (Def Leppard, Whitesnake, Paul Gilbert) y el hip hop (N.W.A.), pero es la música de raíz la más cautivada por el caldo de la uva, con numerosos adeptos entre el country (Merle Haggard, George Jones, George Strait, Emmylou Harris...) y la copla española (Lola Flores, Rafael Farina, Juanito Valderrama, Manolo Escobar). Como curiosidad, Mikel Erenxtun le ha dedicado dos canciones, una con Duncan Dhu y otra en solitario (no es el único que repite). Como se verá, también hay temas sobre el champagne, que no deja de ser un vino espumoso. Por descontado, seguro que faltan cosas, de modo que cualquier sugerencia para engrosar la lista será recibida con alborozo.

1. "A little more wine" de Savoy Brown
2. "A steel guitar and a glass of wine" de Paul Anka
3. "Al pan, pan y al vino, vino" de Chayanne
4. "Alligator wine" de Screamin' Jay Hawkins
5. "Bitter wine" de Bon Jovi
6. "Blood red wine" de los Rolling Stones
7. "Bottle of red wine" de Eric Clapton/Derek and the Dominoes
8. "Bottle of wine" de Tom Paxton
9. "Camarero champagne" de Luis Aguilé
10. "Champagne" de Mikel Erentxun
11. "Champagne" de Marc Almond
12. "Champagne" de 311
13. "Champagne" de Paul Gilbert
14. "Champagne Supernova" de Oasis
15. "Chanel, cocaína y Dom Perignon" de Loquillo y los Trogloditas
16. "Cherry red wine" de Jonny Lang
17. "Copa de vino" de Lola Flores
18. "Copa rota" de Los Rodríguez
19. "Dame vino" de Girasoules
20. "Days of wine & roses" de Henry Mancini
21. "Días de vino y rosas" de Revólver
22. "Días de vino y rosas" de Babylon Chat
23. "Días de vino y rosas" de El Compromiso
24. "Don’t drink that wine" de N.W.A.
25. "Drinking champagne" de George Strait y Cal Smith
26. "Drinking wine spo-dee-o-dee" de Jerry Lee Lewis y de Stick McGhee
27. "El vino" de El Pechuga
28. "El vino y el pescao" del G5 (supergrupo de Kiko Veneno)
29. "Elderberry wine" de Elton John
30. "Fiesta y vino" de Duncan Dhu
31. "From the vine came the grape" de The Gaylords
32. "Gimme that wine" de Lambert, Hendricks & Ross (con versiones de Georgie Fame y Blood, Sweat & Tears)
33. "God of wine" de Third Eye Blind
34. "Harvest wine" de Electric Flag
35. "Hasta el vino de la copa" de Juanito Valderrama
36. "Honey and wine" de los Hollies
37. "Honk tonk wine" de Jerry Lee Lewis
38. "I buy the wine" de Merle Haggard
39. "Kisses sweeter than wine" de los Weavers
40. "Lilac wine" de Nina Simone (también por Jeff Buckley)
41. "Lips of wine" de Andy Williams
42. "Little ole wine drinking me" de Dean Martin
43. "Marcelino, coca y vino" de Síndrome de Abstinencia
44. "Me and my wine" de Def Leppard
45. "Mexican wine" de Fountains of Wayne
46. "Mujeres y vino" de Manolo Escobar
47. "Old dogs, children and watermelon wine" de Tom T. Hall
48. "Old red wine" de The Who
49. "¿Quién se ha tomado todo el vino?" de Juan Carlos Jiménez
50. "Red wine" de Woody Guthrie
51. "Red wine & whisky" de Katrina & the Waves
52. "Red, red wine" de Neil Diamond (popularizada por UB40 entre otros)
53. "Red, red wine" de los Replacements
54. "Sangria wine" de Jerry Jeff Walker
55. "Sin vino no se anda el camino" de Paco Bello
56. "Slow wine" de Tony Toni Toné
57. "Sip of wine" de Barclay James Harvest
58. "Sip the wine" de Rick Danko

59. "Soy un truhán soy un señor" de Julio Iglesias (aportación de Kankoat)
60. "Spill the wine" de War
61. "Strawberry wine" de The Band
62. "Strawberry wine" de Ryan Adams
63. "Strawberry wine" de My Bloody Valentine
64. "Strawberry wine" de las Dixie Chicks
65. "Strawberry wine" de Pat Benatar
66. "Strawberry wine" de Deana Carter
67. "Summer wine" de Nancy Sinatra (y versiones de Demis Roussos, Evan Dando y the Corrs)
68. "Sweet cherry wine" de Tommy James and the Shondells
69. "Sweet was the wine" de The Marcels
70. "Sweet wine" de Cream
71. "Trae más vino" de Ciencias Naturales
72. "Two more bottles of wine" de Delbert McClinton (también por Emmylou Harris)
73. "Un cielo color vino" de 091
74. "Un sorbito de champagne" de Los Brincos
75. "Unhand that wine!" de Lambert, Hendricks, and Ross
76. "Valium y champagne" de Distrito 14
77. "Vino amargo" de Rafael Farina
78. "Vino blanco" de los Especialistas
79. "Vino dulce" de El Último de la Fila
80. "Vino en la jarra" de Dinamita pa los Pollos

81. "Vino griego" de José Vélez (sugerido por Vencido)
82. "Vino tinto" de Estopa
83. "Warm red wine" de Bob Wills
84. "Wine" de Electric Flag
85. "Wine and roses" de John Fahey
86. "Wine and women" de los Bee Gees
87. "Wine colored roses" de George Jones
88. "Wine do yer stuff" de Commander Cody
89. "Wine into water" de T. Graham Brown
90. "Wine me up" de Faron Young
91. "Wine o' wine" de West Side Wayne
92. "Wine song" de Youngbloods
93. "Wine stained lips" de Catch 22
94. "Wine, wine, wine" de Champion Jack Dupree o Rick Shelton
95. "Wine, women an' song" de Whitesnake
96. "Wine, women and song" de Loretta Lynn
97. "Wine woogie" de Marvin Phillips
98. "The wino and I know" de Jimmy Buffett
99. "Yesterday's wine" de Merle Haggard


El mercadillo de Alejandro Sanz

. 7/11/06

Hacía tiempo que no iba a una rueda de prensa, y si me dejé caer por la de Alejandro Sanz no fue porque a nadie le importara mi presencia ni porque a mí me interesara especialmente asistir. Sí sentía curiosidad por la miniactuación que ofrecería horas más tarde, de modo que pensé que acercarme con un par de horas de antelación y husmear en la rueda de prensa sería un buen plan para escapar de la rutina de un lunes.
No sé lo que se contará por ahí, pero sin lugar a dudas la sustancia del evento no estuvo en lo que dijo el cantante (previsible, aburrido, comedido), sino en la rueda de prensa en sí misma.
Puede que me pillara desentrenado, pero el evento fue todo un ejemplo de cómo ha cambiado la televisión. La figura del reportero intrépido e ingenioso ha calado hondo, y hoy no hay canal nacional, regional o local que no tenga en su nómina a un notas que acude a este tipo de actos con el objetivo de ser más original que nadie. Una réplica de reportero "caiga quien caiga" provisto de su particular versión de unas gafas de sol listas para regalar.
Todo empezó cuando una reportera de Mallorca se puso en pie para entregarle a Alejandro Sanz una ensaimada. Justo a continuación, una señora de unos 60 años, que dijo venir de un medio gaditano, le obsequió con una tortilla de camarones. Y eso fue sólo el principio, porque durante la hora que duró la rueda de prensa otros reyes magos del periodismo agasajaron al cantante con una cámara de fotos, una invitación para comer fideuá en Gandía, unas camisetas para él y para su niña y un colgante con una piedra volcánica de Canarias. Y una reportera de Cuatro le pidió que le hiciera una carrera en las medias, petición que fue atendida por el músico.
Al final, la rueda de prensa quedó transformada en un mercadillo, donde, a fuerza de copiarse unos a otros, la única originalidad vino de quien le planteó al cantante una pregunta "normal".

Las mejores canciones de la historia

. 2/11/06

Ahora que ya está en la calle el número especial de Rolling Stone con el resultado de la encuesta de las mejores canciones de la historia del rock español, es un buen momento para comentar mis votos. Revisándolos ahora tal vez cambiaría alguna cosa, pero esto es lo que voté, guiado por la intención de puntuar a representantes de todas las tendencias (nueva ola, flamenco-rock, cantautores, rock urbano, indie, etc.) y todas las épocas.
(El reparto de puntos era el requerido por la revista a todos los votantes.)

Miguel Ríos, "Himno a la alegría", 7 puntos.

Los Brincos, "Mejor", 5 pts.
Héroes del Silencio, "Entre dos tierras", 5 pts.
Amaral, "Cómo hablar", 5 pts.

Los Bravos, "Black is black", 3 pts.
Cucharada, "Social peligrosidad", 3 pts.
Leño, "Maneras de vivir", 3 pts.
Triana, "Una historia", 3 pts.
Cánovas, Rodrigo, Adolfo y Guzmán, "Sólo pienso en ti", 3 pts.

Módulos, "Todo tiene su fin", 2 pts.
Joaquín Sabina, "Y nos dieron las 10", 2 pts.
Ramoncín, "Hormigón, mujeres y alcohol", 2 pts.
Los Secretos, "Déjame", 2 pts.
Nacha Pop, "Chica de ayer", 2 pts.

Alaska y los Pegamoides, "Bailando", 1 pto.
Los Planetas, "Qué puedo hacer", 1 pto.
Radio Futura, "Veneno en la piel", 1 pto.
Los Rodríguez, "Sin documentos", 1 pto.
Luz, "No me importa nada", 1 pto.
Joan Manuel Serrat, "Mediterráneo", 1 pto.
Tequila, "Necesito un trago", 1 pto.
Asfalto, "Rocinante", 1 pto.
Enrique Urquijo y los Problemas, "Aunque tú no lo sepas", 1 pto.

Me parece que son unos votos por supuesto discutibles, pero bastante equilibrados. Ahora bien, comparando con los resultados de la encuesta veo que me he alejado bastante de la tendencia general. Baste una observación: el "Himno a la alegría" de Miguel Ríos sale en el puesto 113... Debe de ser que sólo lo voté yo.